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martes, 7 de marzo de 2017

El relativismo

La semana pasada hablamos de que a veces tenemos ideas erróneas sobre las cosas. Hablamos de que a veces se tienen ideas equivocadas sobre Dios y la Iglesia, ya fuera por no haber investigado lo suficiente, o porque los cristianos no hemos sido claros.
Bien, pues el tema de hoy tiene que ver con la verdad. Hoy se dice de que la verdad absoluta no existe, que todo depende de lo que tu consideres, de lo que pienses de las cosas. Es como si se estuviera diciendo: "es verdad que no existe la verdad". Una contradicción... Esto es lo que el entonces Cardenal Ratzinger llamó "dictadura del relativismo".
«Mientras que el relativismo, es decir, dejarse "llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina", parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos» (Homilía en la Misa Pro Eligendo Pontifice)
Algunos dicen que hablar de la verdad es imponer tu opinión sobre la de los demás. A esto hay que decir que a la verdad se accede desde distintas perspectivas.
Las incoherencias del relativismo en el que estamos sumergidos
La verdad no está en contra del pluralismo, que es bueno e inevitable. Pero ojo con el pluralismo que viene de defender una libertad absoluta para todo, ojo con el pluralismo que iguala todas las opiniones. A los que dicen, por ejemplo, que todas las religiones son iguales, que todas las opiniones son iguales; ante este «todo vale, todo es igual», ante los que piden tolerancia para todo, hay que hacerles entender la necesaria referencia a la verdad. Porque no todas las opiniones valen lo mismo: en cuestión de Medicina, no vale lo mismo la opinión de un médico que de un filósofo. Y no tendría sentido que un filósofo, ante un dictamen de un médico, le dijera que le está imponiendo su diagnóstico. Eso es absurdo.  Por eso, a los que piden una tolerancia absoluta, hay que decirles que ésta va necesariamente unida al respeto a lo que las cosas son, al respeto a la verdad. Por eso hay cosas que no se pueden tolerar, hay cosas que no se pueden respetar.

Quizás el problema del relativismo es pensar que la verdad nos va a quitar libertad. Quizás el problema es que esa premisa no es correcta. Y quizás la respuesta a esta crisis que estamos viviendo a nivel mundial sea volver a la verdad. Al fin y al cabo, «la verdad os hará libres» (Jn 8, 32).

martes, 21 de febrero de 2017

¿Sociedad humanizadora?

En la entrada anterior hablábamos sobre la familia y la educación, y cómo la sociedad muchas veces no ayuda nada. En esta entrada vamos a ver cómo es está sociedad y porqué falla en la educación.

Lo primero que hay que decir es que el hombre necesita de la sociedad, y la sociedad necesita al hombre. Hay una estrecha relación entre ambos (cf. Gaudium et Spes 25). Es evidente que el hombre es un ser social por naturaleza. Por eso la sociedad ayuda y es necesaria.

El hombre es un ser social por naturaleza.
Sin embargo, a veces encierra muchos peligros. Hay circunstancias sociales que con frecuencia nos apartan del bien y nos llevan a hacer el mal. Hay estructuras económicas, políticas y sociales que favorecen el mal, el pecado. Por ejemplo, se promueve el relativismo, el todo vale. No hay verdad, ésta es lo que tú dictes. Y si promueves la verdad, te tachan de intolerante. Se promueve ese pensamiento único: si te sales de lo políticamente correcto, es que eres un intolerante y estás intentando imponer tu verdad. También se promueve la autonomía absoluta del hombre, como si no dependiera ni de Dios ni de los demás. En muchos sitios los ricos se hacen cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. Y como esto, muchas cosas más.

¿Qué pasa aquí? ¿Estamos acertando? Todo esto, ¿facilita una verdadera vida humana? Porque para eso está la sociedad, para que los hombres se desarrollen como lo que son: hombres. Y viendo lo que pasa en el mundo, hay cosas que son alarmantes. Algo se debe estar haciendo mal para que haya tanto divorcio, tanto suicidio, tanto malestar, tanta insatisfacción. Nunca hemos tenido tantos medios como hoy. Y sin embargo hay mucha gente que no se siente satisfecha. ¿Qué está pasando? ¿Será que la libertad que se predica no es una libertad verdadera?

Idea: la sociedad es necesaria para el desarrollo del hombre. Sin embargo, a veces va en su contra. ¿Qué problemas ves tú que degradan al hombre?